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Momentos con los delegados laicos

Por Humberto Casanova
May 2, 2008 | FORT WORTH, Texas (UMNS)


Delegado laico Jeremiah Gutiérrez, Conferencia Anual Río Grande. Foto
UMNS por Humberto Casanova.

Jeremiah Gutiérrez es un delegado que asiste por primera vez, representando a la Conferencia Anual Río Grande, Texas. Para él el papel de los laicos es muy importante tanto en la Conferencia Anual como en la Conferencia General. “Tenemos la oportunidad de dar voz sobre lo que pensamos respecto a muchos temas y sobre cómo creemos que deberían ser las cosas”, afirma. “Hay un equilibrio entre el laicado y el clero”.

Para Gutiérrez lo más importante de la presente Conferencia General es “que la iglesia se ha abierto al mundo. La iglesia ahora ve la importancia de las conferencias centrales. Hay un gran crecimiento en ellas y tenemos mucho que aprender de ellas para crecer otra vez en las conferencias de los Estados Unidos”.

Gutiérrez también cree que con la gran población hispana, “la iglesia tiene la oportunidad de crecer y ministrar a los hispanos de otras partes del mundo también”.


Delegado laico, Daniel Ivey-Santos, de la Conferencia Anual de Nuevo México, en el patio de las Cascadas del Centro de Convenciones donde se realiza la Conferencia General 2008. Foto UMNS
por Humberto Casanova.

Daniel Ivey-Soto es un delegado hispano de la Conferencia de Nuevo México. Con años de experiencia asistiendo a varias Conferencias Generales, Ivey-Soto afirma que “en la Iglesia Metodista Unida los laicos tienen mejores oportunidades de participación que en cualquier otra denominación, para influir el proceso y hacer un impacto en la dirección de la iglesia”. Por eso participa en la Conferencia General, en MARCHA y en los estamentos locales de su conferencia.

En cuanto a la presente Conferencia General, Ivey-Soto cree que una de las cosas más destacadas fue el sermón de la obispa Minerva Carcaño, cuando “habló de la ayuda que se le está proveyendo a las personas que están viniendo a los Estados Unidos indocumentados”. Ivey-Soto dice que la obispa “nos recordó que siendo lo que son las leyes y las fronteras, nuestro Dios no es un Dios de fronteras y que cuando ayudamos a estas personas, estamos ayudando a hijos de nuestro Señor”.

Otra cosa que le interesó mucho fue el informe sobre las relaciones de la Iglesia Metodista Unida y las iglesias metodistas autónomas de América Latina y el Caribe. Se alegra que se estén restaurando los lazos de hermandad. “Para mí esto es muy importante”, dijo, porque cuando aquí hablamos de las iglesias en el extranjero, “se habla de las iglesias en Europa, África y las Filipinas, pero no se habla de Latinoamérica, y para mí esto es una falta muy grande de nuestra iglesia. Pero ahora se están dando los primeros pasos para mejorar nuestras relaciones”. Ivey-Soto cuenta que su primera Conferencia General fue en 1984, “y desde entonces hasta ahora”, dice, “yo creo que nunca se ha oído la voz de los latinos mejor que en este Conferencia General. Tenemos mucho trabajo por hacer, pero estamos llegando”.

Para más información, escriba a abachus@umcom.org o hcasanova@umcom.org.

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Daniel Ivey-Soto